El predio Rumipamba, entre otros, fue propiedad de Mariano Echeverría, sacerdote de extrañas costumbres, que no ejercía su apostolado. Para su vivienda construye la casa posiblemente a fines del siglo XIX (hace más de una centuria).
En 1913 se lee su testamento, mediante el cual dona su predio y casa a la señora Marina de Jesús Merizalde, se reconoce su dominio mediante acta transaccional con los herederos (era propietario de otros predios fuera del cantón Salcedo), con escritura protocolizada en la escribanía de Pompeyo Jervis de la ciudad de Quito, con fecha 14 de junio de 1916.
Marina de Jesús Merizalde, vende sus predios Rumipamba y Las Palmiras, a favor de la extranjera de nacionalidad suiza Alicia Mackuart, mediante título inscrito el 18 de abril de 1932. La nueva propietaria construyó un añadido sobre el cuerpo sur del edificio original, pero justamente por el añadido el edificio sufrió una profunda rajadura. También construyó una cubierta adyacente, pero las pesebreras corresponden a la fecha del edificio original. También construyó un hermoso portón de piedra con puertas de hierro forjado, donde se podía leer Helvecia, es decir que a su quinta le cambió de nombre, HELVECIA por Rumipamba.
Alicia Mackuart, conocida cariñosamente como Madame Lili, estando ya gravemente enferma, donó sus predios a favor del pueblo de Salcedo, mediante escritura inscrita bajo partida número 876 de fecha 16 de octubre de 1964.
Es un trabajo investigativo realizado por el historiador, Lic. Oswaldo Navas Albán, por pedido del Departamento Municipal de Cultura, mediante oficio 371 de fecha 20 de noviembre de 2007.