En el Juzgado Quinto de lo Civil del Cantón Pujilí, se llevó a cabo la diligencia de Confesión Judicial el día 19 de octubre de 2009, a las 10H00, intempestivamente había sido interrumpida la actividad judicial por el solicitante de la misma, y sin que existiera motivo de ninguna naturaleza, se fue contra la humanidad del Abogado que asistía al confesante, irracionalmente comenzó al interior del Juzgado a propinarle golpes de puño y puntapiés, en esta acción cobarde al solicitante le acompañaban otros individuos, quienes dándole de golpes en la cara, hacían que quede impregnado la sangre que emanaba de la cara del infortunado profesional en las paredes de la Judicatura; cogiéndole de la corbata, quitándole la leva, rompiéndole la camisa, le sacaron y lanzaron al hombre a la calle, en ésta orgía, funcionarios y el abogado de los agresores estaban mirando impávidos la masacre; inclusive llegó al colmo de lo inhumano, procedieron amarrarle las manos y pies, arrastrándole hasta un camión, tratando de subirle para conducirlo a Zumbahua y hacer con él “justicia indígena”; en la desesperación de verse solo, indefenso de todo, porque inclusive la Policía Nacional llego tarde, el Abogado tuvo que ponerse de rodillas y pedirles perdón de lo que nada había cometido; en el suelo, ya rasgado su ropa y su dignidad, todo él ensangrentado y de rodillas, para despedirse de la brutalidad le propinaron el último golpe de puntapié en el rostro, dejándole tirado en el suelo, inconsciente, irreconocible, desfigurado su rostro, su cuerpo destrozado, por misericordia le condujeron al hospital; recién por estos días le volví a ver al colega, que todavía no se recuperaba.
Horror, inmundicia, atropello, montoneros, crueles, pandilleros, sobrarían los calificativos para aquellos que cometieron este salvajismo contra el Abogado que está ejerciendo su profesión, el fue abogar como patrocinador, así lo había pedido una Cooperativa de Ahorro y Crédito, no defendía causa suya, pero a pesar que la Constitución y las leyes lo protegen para litigar, esta piara de truhanes no lo entendieron así, creían que el Abogado era su enemigo, a quien tenían que acabar con su vida, esta horda, creen que amparados en una “justicia indígena”, que es inaplicable y confusa, pueden hacer lo que les viene en gana, atropellando la dignidad de los seres humanos, solo para pavonearse que en jerga son más valientes, estos actos de antijuricidad tienen que ser examinados y rectificados para la existencia de una justicia única, y no una supuesta, inventada, mal aplicada y sesgada.
Me permito escribir este acontecimiento doloroso, inconcebible e impactante, para alertar a los Jueces, al Presidente del Colegio de Abogados de Cotopaxi, al Fiscal Provincial de Cotopaxi, al Delegado del Consejo de la Judicatura en Cotopaxi, al Gobernador de Cotopaxi, al Movimiento Indígena de Cotopaxi, a la Policía Nacional; a los Asambleístas NO, ellos que palpando las realidades en que vivimos los ecuatorianos, no han hecho nada, y si hacen, elaboran leyes persecutorias e impracticables, es que estamos en épocas de incivilización y salvajismo.
Pretexto de una “justicia indígena”, se han rebasado los límites permitidos por la ley y la moral; estos últimos días en varias comunidades de la provincia, han existido crímenes atroces, asesinatos cruentos, que se solucionan pagando a los familiares de los muertos, de esto comentaré en otra ocasión. Lo que tengo que decirles con respecto a la paliza salvaje del Abogado es que, sea o no un asunto de conflicto indígena, dirigentes y miembros de algunas comunidades se han dado en saldar las cuentas, amedrentando, amenazando o llevándoles a que se les haga “justicia indígena” en las comunidades, que ahí,- se aplican las costumbres - (denigrante forma de concebir las penas a fuetazos, hortigadas, baños, golpes, patadas, etc.), - En la Fiscalía de Asuntos Indígenas de Cotopaxi, constan y cuentan evidencias de lo expresado - .
Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala.
...